The Studio la comedia para los amantes del cine que arrasa en 2025

Crítica de la serie The Studio
Tabla de contenidos

The Studio es una de las mejores comedias de los últimos años. Creada y protagonizada por el siempre solvente Seth Rogen —espectacular en esta producción— ofrece una interesantísima sátira sobre el séptimo arte y los entresijos de Hollywood. Una serie disfrutable para cualquier espectador pero que hará las delicias de los amantes del cine: la serie tiene como uno de sus pilares centrales el aluvión de metareferencias a películas o series reales que solo los más avezados podrán captar, además de los consabidos cameos de todo tipo de estrellas del actual starsystem de Hollywood. The Studio se puede ver en Apple TV+, convirtiéndose en la serie debutante (en el apartado de comedia) con más nominaciones a los premios Emmy, con un total de 23. La plataforma de la gran manzana mordida comienza a tener el reconocimiento como la mejor plataforma del momento, para mí no necesitaba esos premios, pero desde luego ayudará a refrendar su calidad ante el gran público. En el apartado de drama Severance ha obtenido 27 nominaciones con su segunda temporada. Vamos con la crítica de la serie The Studio. ¡Acción!

Los 10 episodios de la primera temporada de The Studio se pueden ver en Apple TV+

nota de la serie The Studio

Crítica de la serie The Studio: Desmontando Hollywood

Hacía falta que llegara una serie como The Studio para que la industria más comercial y mainstream del cine y la televisión se detuvieran a tomar aliento y, de paso, echarse una mirada al ombligo. Ese agujero negro capaz de tragarse cualquier cosa y acabar, de la misma manera, con cualquier producción o con lo que se quiera cruzar por delante.

Hollywood y la industria de la televisión, en la ahora ya mal llamada Tercera edad de oro de las series, adolece de un síntoma preocupante: una falta de ideas pasmosa. Cada vez son menos los que se atreven a inventar algo nuevo, o al menos a reinventar un género. La cartelera de los cines y las parrillas de streaming nos saturan y nos cansan por exceso, disparando todo tipo de adaptaciones (de novelas, de videojuegos, de pelis o de series).

No solo eso, cuando se encuentra un resquicio que pueda ser explotable, se esquilma hasta la saciedad en una especie de fracking creativo capaz de dejar seco cualquier pozo de imaginación. Parece que la burbuja de los superhéroes comienza, al fin, a dar signos de flaqueza ¡Alabado sea Thanos! Pero la industria vuelve una y otra vez a los mismos temas y tropos: precuelas, secuelas, reboots, readaptaciones…

La serie The Studio llega en el momento adecuado, es la serie que la industria necesitaba, aunque no sabemos si su mensaje terminará calando o conseguirá un ejercicio de reflexión por parte de algún productor o magnate. Los encorbatados parecen solo preocupados por sus calculadoras. Algo está sucediendo y el futuro no es prometedor.

Cada vez se producen más series y películas, medianías que colman las pantallas, que nos vuelven zombis de nuestro propio entretenimiento. Los espectadores deben remangarse y realizar verdaderos ejercicios de minería para encontrar las joyas dentro de la programación. Es un tendencia que comienza a ser fútil.

La comedia que necesitábamos

Sí, The Studio es una comedia ácida, delirante, que asesta un derechazo a la línea de flotación de la industria. Hiriente, para el que se quiera dar por aludido, y ojalá sea así porque reconocer el problema ya sería todo un comienzo.

La comedia siempre ha sido la mejor forma de manifestar la realidad, de señalar problemas y ayudar a la gente a digerirlos. Mientras vemos The Studio nos reímos a carcajadas al observar las delirantes situaciones que ponen a prueba la eterna lucha por el equilibrio entre arte e industria. Verbalizada en el hilarante episodio de la gala de los médicos. Pero, en ocasiones, el espectador puede sentir cierta amargura al observarse: nos descojonamos al observar como unos inútiles dirigen Hollywood y la absurdez de sus ideas solo es superada por la vacuidad de sus vidas personales. Es horrible, desternilladamente horrible.

La serie The Studio es ese superhéroe que no nos merecemos, pero que necesitamos. Surge por la necesidad de una sociedad que se ha vuelto rematadamente idiota, en la que no se puede decir nada por miedo al azote y condena del postureo de las redes sociales, las cuales tiranizan el contenido y cuyos algoritmos parecen ser los que realmente mueven los hilos de la creación. Las personas de un pensamiento equilibrado huyen hacia los extremos, cansados de esa guerra de polarización que pretende acabar con todo. Nos encontramos ante un mundo de látex: artificialmente correcto, deshonesto.

Seth Rogen y Evan Goldberg

La ficción creada por Seth Rogen y Evan Goldberg no deja títere con cabeza; es ágil, ofreciendo palos a diestro y siniestro en cada plano (secuencia) o en cada minuto del metraje. Solo por eso resulta refrescante y desafiante.

La serie se ríe con varios planos filmados en plano-secuencia de los directores que acuden a esta misma técnica simplemente para reivindicar su talento, sin preocuparles las necesidades reales de la historia. Un ejercicio más de «quién la tiene más larga» —si me permitís la expresión—.

Especialmente hiriente es el episodio en el que deciden buscar el reparto de una película, la nueva franquicia basada en un puto refresco familiar sin gas. Flipante. Suena a locura, pero quizás no lo es tanto cuando hemos visto películas sobre Lego, Barbie o Minecraft, el maldito Minecraft llevado al cine en una película tan horrenda que haría retorcerse en la tumba a Eisenstein, Bergman o Saura.

En la búsqueda de ese reparto aparecen las dudas dentro de la productora. No se puede ofender a nadie. Hay que llevar cuidado con las famosas cuotas de racialización. Cualquiera de los actores escogidos puede levantar sospechas de algún colectivo. Del bando al que supuestamente consideramos contrario. De «ellos». De los «otros». Imagino las salas de las productoras impregnadas del humo que emana de las mentes pensantes a la hora de configurar cualquier cast hoy en día. Nunca lo he visto de cerca, pero seguro que es muy parecido a lo que vemos en The Studio. Se prefiere buscar a actores en los que no se confía solo por su raza, etnia o condición sexual. El talento, es cosa del pasado.

Las ideas atrapan al jefe

¿Tienes algún jefe que es un completo inútil? ¿Un jefe que no sabes cómo ha llegado a lo más alto de la organización? ¿Un jefe que estorba más que aportar? Piénsalo…

Recuerdo al agente Cooper, o al menos a ese trasunto del propio agente, en la tercera entrega de Twin Peaks (Twin Peaks The Return, 2017): en el regreso de nuestro añorado David Lynch a la pequeña pantalla, el agente Cooper se convierte en una especie de cuerpo sin cerebro, lobotomizado por tantas incursiones en ese más allá sobrenatural que era la habitación roja. Un pelele con patas, inconsciente, que llega a alcanzar cuotas de éxito como comercial en un departamento de ventas. Lo hace sin abrir la boca más que para babear. Una dura crítica al sueño americano y a la capacidad de muchos inútiles para llegar a lo más alto de la escala laboral.

En The Studio Seth Rogen (Matt Remick) llega a ser el CEO de la productora ficticia de la serie, solo por su capacidad de lamer cuantos culos se le pongan por delante, por decirle a todo el mundo lo que quiere escuchar, con tal de no quedar mal con nadie ni afrontar los problemas de frente. El ejecutivo ideal para seguir adormeciendo a las masas con películas hueras e insignificantes. Productos de consumo inmediato que nadie recodará dentro de cinco minutos.

La opinión del experto en series Cristóbal Terrer

The Studio se ríe de todo y de todos. Es una serie ágil, potente, de episodios cortos pero grabados con maestría. Con unos personajes tan increíblemente bien construidos que parecen inverosímiles, pero no, no lo son. El mundo está lleno de gilipollas, hacedme caso. Si atendemos a la mitad de lo que nos cuenta The Studio, nos daremos cuenta de que Hollywood dejó de ser hace tiempo ese lugar en el que se construyen los sueños. La serie nos muestra la tramoya. Las costuras de un mundo repleto de egos, vanidad y superficialidad. La caída de un gran imperio que sigue dando vueltas para ver si se atrapa su propia cola.

Tan disparatada que resulta abrumadoramente real. La vida era eso. Hollywood era eso. Como diría Lynne Ramsay: cariño, tenemos que hablar de Hollywood.

The Studio es la serie para los amantes del cine, para todos aquellos que sueñan con conocer los entresijos de una producción y que disfrutarán con un ejercicio de metacine cargado de ironía e ingenio. Una maravilla.

No te pierdas otras críticas como esta en una de nuestras secciones estrella: Críticas de series de tv. ¿Qué te ha parecido The Studio? Te leemos en los comentarios.

Tráiler de The Studio

¿De cuánta utilidad te ha parecido este contenido?

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Comparte este artículo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Únete a nuestra Newsletter

Recomendador de series

Noticias que no te puedes perder

Mejores series por plataforma

Calendario estrenos series 2025

Críticas y análisis de series

Síguenos

Únete a la comunidad de seriemaníacos en nuestras redes y plataformas de podcast. Algún día seremos legión…