Puede ser que Netflix haya encontrado la fórmula perfecta del escapismo: entretenimiento sin pretensiones. El éxito de su nuevo estreno: la película Máquina de guerra, en la plataforma parece demostrarlo.
El cine de escapismo que antes era de calidad
Máquina de guerra es un film sin pretensiones de pasar a la historia cinematográfica. Su objetivo es ofrecer una calculada dosis de entretenimiento ligero pero vacío que sume muchos minutos de consumo frente a la pantalla. Es una búsqueda deliberada de contenido que no requiera esfuerzo intelectual, algo que, a largo plazo, puede resultar contraproducente. Son películas ideales para un viernes de desconexión: trama exigua, un actor de moda y escenas genéricas de acción que no resulten incómodas. Todo esto, y poco más, es lo que ofrece esta cinta convencional.
No estoy en contra del cine de evasión, sino de la insustancialidad de algunas propuestas actuales, que además copian fórmulas de films antiguos con peores resultados. Es obvio que es una imitación de saldo de un clásico como Depredador, aunque esta ofrecía interés, tensión y un velado cinismo malrollero con muertes impactantes. El robot, además, guarda cierto parecido sospechoso con el ED-209 de Robocop, más pulido y modernizado, aunque queda muy lejos de la amenaza violenta que suponía la entrada en escena del ED-209.
Pero en lo que en Depredador (y por extensión en Robocop) eran virtudes del cine de acción mezclada con toques de ciencia ficción atractiva y con personalidad. En Máquina de guerra existe una sensación de dejadez y letargo con escenas incongruentes y carentes de identidad que no dejan huella. Y esa es la mayor diferencia entre ambas películas, que una será recordada como un clásico del cine de acción y la otra se perderá en el abismo del olvido del enorme catálogo de Netflix. Una diferencia ligera que se cimenta en el contraste que se genera entre una trama sencilla y otra simplemente ridícula.
Argumento y créditos de Máquina de Guerra
Su argumento es sencillo: un soldado con traumas se inscribe en las pruebas para entrar en los Rangers. Cuando se disponen a participar en su entrenamiento final, se encuentran con una amenaza inesperada contra la que tendrán que utilizar todos sus conocimientos para poder sobrevivir.
Su reparto está encabezado por Alan Ritchson (actor de moda por la estupenda serie: Reacher). El resto del reparto se compone de: Stephan James, Blake Richardson, Dennis Quaid, Esai Morales, Jai Courtney, Alex King y Keiynan Lonsdale. Está dirigida por Patrick Hughes, quien también coescribe el guion junto a James Beaufort. La fotografía corre a cargo de Gelareh Kiazand, mientras que la banda sonora está compuesta por Dmitri Golovko. La productora es Lionsgate siendo adquirida por Netflix para su distribución mundial a través de la plataforma.
Un espectáculo visual camuflado de entretenimiento
Hay que reconocer que visualmente luce bien Máquina de guerra, un espectáculo de luces, sonidos y explosiones diseñado para distraer nuestro cerebro. En especial toda la secuencia que se desarrolla en los rápidos, donde sí se generan algunos momentos de tensión. También resultan interesantes algunos movimientos fluidos de cámara durante los ataques del robot, que muestran las mejores cualidades del apartado técnico. Una exhibición de fuerza, pegada y violencia que nos recuerda que estamos frente a una cinta de acción.
El problema está en un guion cuya parte dramática se convierte en un relleno que nunca llega a desarrollarse y acaba por llevarnos a ningún sitio. El trauma del soldado es solo una excusa narrativa para generar empatía con el personaje, pero nunca se resuelve de manera convincente. Sus diálogos genéricos se limitan a empujar la acción hacia delante, como una huida permanente de cualquier tipo de complejidad, no vaya a ser que nuestro cerebro se aburra y se dedique a otra cosa.
No me detengo a hablar de los actores, ya que aparte de Alan Ritchson que cumple como soldado y Esai Morales que se luce en las pocas escenas que le ofrecen, el resto es una colección de personajes genéricos cuyo destino nos importa bien poco. Incluso un buen actor como Dennis Quaid parece desaprovechado ya que solo sirve como figura reconocible para el público.
Una trama sin explicaciones y sin respuestas que no rellenan ese espacio necesario para cimentar la película en nuestra memoria. Máquina de Guerra solo busca la supervivencia, como los soldados, que el espectador termine de ver la película para que puedan sumarse las horas al éxito de visionados del algoritmo. Algo a lo que ayuda su ajustado metraje, que le da sensación de ligereza y deja un regusto placentero de no haber perdido el tiempo antes de acostarte.
El resultado final nos ofrece una película sobria en su dureza militar, repleta de pirotécnicas explosiones, un toque retro de ciencia ficción con un robot gigante, con una narración ágil que esconde las carencias del guion y, sobre todo, la incongruencia del resultado final de la batalla que resulta risible (grava en un sistema de refrigeración de un robot avanzado tecnológicamente…). Máquina de Guerra puede convertirse en un análisis sobre la falta de ambición de los films actuales que ofrecen las plataformas y de los fallos de un sistema algorítmico que parece querer alimentarse de horas sin sustancia. Una inercia preocupante de espectáculo visual camuflado de entretenimiento.
Conclusión
Netflix vuelve a demostrar que tiene músculo para crear películas que luzcan como grandes producciones, pero sigue quedándose lejos de crear contenido significativo que deje huella en los espectadores. Máquina de Guerra es una diversión inocente que resulta distraída, con unos recursos técnicos decentes y un diseño de producción que resulta atractivo. Una ligera, trivial y consumible película de acción que se desolla entre capas de distracción simplista y gratuita. Un escenario ideal para abandonarse tirado en el sillón tras una jornada de trabajo. Es exactamente el tipo de película que el algoritmo ofrece: rápida de consumir y fácil de olvidar. Sin más pretensión que desconectar la mente para poder irte a dormir.





























