Se está hablando mucho, muchísimo de Una batalla tras otra como una de las mejores películas de los últimos años. La última película de Paul Thomas Anderson, cineasta que nos asombró con la imprescindible Magnolia —una de mis pelis favoritas—, Pozos de ambición o Puro Vicio. Una mirada actual sobre los problemas que la ultraderecha está sembrando en una cada vez más polarizada y extrema sociedad norteamericana. Aquí os dejamos la crítica sin spoilers de Una batalla tras otra. La película de la que todo el mundo habla.
Su éxito se confirmó en la edición de los Oscar 2026, consiguiendo el premio a mejor película del año 2026.

Una batalla tras otra la nueva película de Paul Thomas Anderson
Resulta curioso que en cuestión de semanas dos grandes cineastas como Paul Thomas Anderson y Ari Aster hayan estrenado películas ubicadas en lugares —físicos y emocionales— límite y fronterizos, que deambulan por esa doble moral norteamericana transformada en un extremismo tan exacerbado como desquiciado, que empuja a los ciudadanos de a pie hasta el límite.
Centrarse en pequeñas historias como hilo conductor de la coyuntura sociopolítica de un país que amenaza con cambiar para siempre, en una involución sin precedentes de los derechos de sus ciudadanos. El sueño americano se va por el retrete mientras los norteamericanos se echan las manos a la cabeza ante la barbarie de un presidente desbocado al que curiosamente han llevado al poder en dos legislaturas diferentes.
¿De qué va Una batalla tras otra?
Cuando su principal enemigo resurge después de 16 años, una banda de ex revolucionarios se pone de nuevo en contacto para rescatar a la hija de uno de los suyos, encarnado por Leonardo DiCaprio. Adaptación de la novela Vineland, de Thomas Pynchon (1990), sobre los movimientos radicales de los años sesenta.
El último gran cineasta
Paul Thomas Anderson es uno de los últimos grandes cineastas que quedan en pie, resistiendo el asedio de la burbuja de superhéroes y las continuas secuelas o reboots que marcan el ritmo de una cartelera decadente, que parece idéntica a la de hace veinte o treinta años. Este mismo año se estrenan secuelas de Los Goonies, Tron o Los Gremlins, por citar algunos ejemplos.
Cada plano y aproximación a las escenas es puro cine, puro vicio. Una lección magistral de fotografía que ayuda a aproximarse a esa América profunda que fotógrafos de la «nueva topografía» como William Eggleston o Stephen Shore acercaron al mundo. Un ritmo trepidante, enmarcado por unas piezas musicales de ritmos repetitivos, que como una letanía, empujan al espectador hacia una carrera frenética. Al más puro estilo de Chistopher Nolan y sus secuencias que parecen orbitar en un eterno in crescendo.
Anderson tiene aquí mucho de Tarantino, al menos del Tarantino de esta última época, desmarcado ya de los guiones magníficos de su otrora compañero de fatigas Roger Avary, que han traído una versión mucho más desatada del cine de serie B con el que creció el de Knoxville. El director de Una batalla tras otra se muestra mucho más comedido y preciso, construyendo personajes a los que sabe atar en corto, permitiéndoles desbocarse solo cuando la trama lo necesita.
Un espejo incómodo
Una batalla tras otra se mueve entre géneros: del thriller más crudo pasando por la comedia más disparatada y absurda, como única forma de digerir el bochornoso espectáculo de una sociedad sonrojada ante el espejo que propone Paul Thomas Anderson.
Una historia que sublima el descontento de gran parte de la población, la vulneración de derechos humanos y las leyes que dejan al ciudadano en una situación de riesgo. En un país sepultado entre armas y munición, el espíritu beligerante de una sociedad decadente que parece seguir anclada en el western de gatillo fácil, se convierte en una bomba de relojería a punto de saltar por los aires en cualquier momento.
Verbaliza la película que «la revolución no será televisada». Entendemos entonces que se desarrollará en una guerra de guerrillas, a lo largo de los pequeños pueblos y localizaciones de mala muerte que alambican un descontento social sin precedentes. Pueblos de esa América profunda, que va cediendo romanticismo en favor de la tensión.
Una revolución silenciosa, por tanto, pues es el ruido mediático, la desinformación y, especialmente, la construcción del relato más propagandístico es el que parece imponerse actualmente a la verdad. «La verdad está ahí afuera», que decían los agentes Mulder y Scully. Solo hace falta saber dónde buscarla.
«La revolución no será televisada»
Leonardo DiCaprio
Como el cineasta que dirige esta cinta, Leonardo DiCaprio sigue consagrándose como otro de los últimos grandes actores que nos quedan. Lejos ya de esos papeles de hombre aniñado que deslumbraba a todos por su belleza. DiCaprio repite un patrón del que le será muy complicado desprenderse pero en el que se mueve como pez en el agua: un antihéroe neurótico, convertido en un trasunto del Rick Dalton de Érase una vez en Hollywood o el Jordan Belfort de El lobo de Wall Street.
El antihéroe americano
DiCaprio como sensacional representación de ese antihéroe que el espectador norteamericano —y del resto del mundo— disfruta elevando a los altares, desde que el americano medio salió del particular armario de su vivienda en un suburbio para mostrar sus costuras y debilidades sin ambages. Una suerte de Homer Simpson, Peter Griffin o Tony Soprano, humanos e imperfectos —como nosotros— convertido en un superhéroe ataviado por una bata roja de franela a modo de capa; arrastrándose —en algunas escenas de forma literal— por las cloacas de la sociedad norteamericana, la cual no sale indemne ante la desgarradora visión que plantea Anderson o el citado Ari Aster en su neo western distópico Eddington.
Una batalla tras otra es la película que necesitábamos, que nos merecemos. Que nos invita a sentarnos para reflexionar, aunque sea solo durante las casi tres horas del metraje, y mirar hacia nuestro interior. Una mirada trágica y violenta sobre el fatídico destino al que el mundo parece abocado. La película es tan real, que parece una comedia.
¿Qué os ha parecido la película y la crítica sin spoilers de Una batalla tras otra? Comparte tus impresiones dejando un comentario más abajo. Ya sabes que puedes leer otros análisis parecidos en nuestra sección: Críticas de cine.
Tráiler de Una batalla tras otra
Todo lo que necesitas saber sobre la película Una batalla tras otra
¿Quién dirige Una batalla tras otra?
La película está dirigida por Paul Thomas Anderson, uno de los cineastas más influyentes de la actualidad, conocido por títulos como Magnolia, Pozos de ambición, Puro vicio, Boogie Nights o Licorice Pizza.
¿Quiénes protagonizan la película?
El reparto incluye a actores de la talla de Leonardo DiCaprio, Sean Penn y Benicio del Toro.
¿Cuántos Oscar ha ganado finalmente ‘Una batalla tras otra’?
La película ha logrado un total de seis estatuillas: Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Guion Adaptado, Mejor Montaje, Mejor Actor de Reparto (Sean Penn) y Mejor Casting.
¿Qué género mezcla la película?
Es un drama que combina elementos históricos, bélicos y emocionales, con el sello narrativo de Paul Thomas Anderson: personajes complejos, tensión psicológica y un trasfondo social muy marcado.
¿Vale la pena verla en cines?
Sí, la película está concebida para disfrutarse en pantalla grande, con un trabajo visual y sonoro que potencia la experiencia cinematográfica.
¿Dónde se puede ver la película ganadora?
Una batalla tras otra tuvo un estreno exclusivo en cines bajo el sello de Warner Bros, actualmente está disponible en HBO Max y Movistar+.






























Un comentario
Gran análisis, como siempre!!