Sirat, que significa en árabe puente que conecta el paraíso y el infierno. Solo que a mí todo me ha parecido el infierno. Con eso y con el subtítulo, Trance en el desierto, parece que nos habían advertido de la pesadilla que asumimos que vamos a sufrir. Empiezo esta crítica de la película Sirat exclamando: menuda hostia en toda la cara, en toda el alma. Aquí estoy yo para decirles que si tienen un carácter sensible o están dañados por alguna tragedia o duelo, no la vean, a pesar de que se perderán una película extraña y bella.
Actualmente Sirat está disponible en Movistar+.
Crítica de la película Sirat
Yo no veo películas de terror ni gore, ni de posesiones demoníacas, ni de torturas ni de guerras y batallas explícitas, y carteles como Saw, por ejemplo, me disuaden de acercarme más a ellas. Para mí es masoquismo. La última película de terror que accedí a ver por creer que me compensaría lo romántico de su atmósfera tenebrosa, fue la nueva Nosferatu, y a pesar de que estuve a ratos con los ojos tapados, valió la pena; tampoco deja de ser una historia consabida, la del malvado Drácula. Y me dirán que soy ingenua si acaso no sé que la vida en sí misma es un vampiro, que nos va consumiendo la sangre lentamente, solo que nos da tiempo a distraernos en el camino, cada uno a su modo. Seguramente lo soy.
¿De qué va la película Sirat?
Esta es la historia de un padre que junto con su hijo pequeño y un perrito, busca a su hija en una rave de Marruecos, para rescatarla de este modo de vida aparentemente sectario. Son personas de diferentes edades que van a la caza de las raves más remotas para simplemente bailar, no pensar, ni hablar ni escuchar, sino enajenarse, sazonando con algo de droga. No se los ve felices, pero igual estarían muertos en una forma de vida medianamente estructurada. No entendemos por qué la historia se ceba así con ellos; no sabemos mucho más de sus vidas, de su pasado, pero parecen majos.
La hija se nos olvida a todos pasado un rato de la travesía por el desierto. Cuando la policía irrumpe en la rave donde buscan a la chica, un grupo de aún más insurrectos, los insurrectos de los insurrectos, se escapa de la evacuación controlada, y el padre y el niño con ellos, para seguir con la búsqueda de la chica en la siguiente rave, más al sur, en la frontera con Mauritania.
La sensación es de que estos hombres y mujeres de mundo, inadaptados por vocación, parecen controlar las rutas, que saben a qué se enfrentan, cuáles son los riesgos. Eso creemos cuando advierten al padre de los peligros del desierto, y este aún así, insiste en unirse a ellos, maldita la hora. Y empiezan «alegremente», como si de una excursión se tratara, este viaje que se va tornando en pesadilla. El tecno y las escenas de los vehículos surcando el desierto hilvanan este filme lleno de polvo, sudor y hierro, en palabras de Manuel Machado, y añadiría, con su permiso de ustedes, ceniza, lágrimas, viento.
Una película no apta para todos los públicos
Cuando el espectador está pegado a la historia, viendo cómo resuelven los problemas cotidianos con el combustible, la intendencia, etc. de repente, zas, el primer mazazo, sin saber uno que habrá más y sin tiempo para reponerse de aquel, como los propios personajes, que siguen adelante como autómatas, aislados, incomunicados, sin poder pedir ayuda, sin poder hacer otra cosa que sobrevivir al dolor. A quién le importa ya la comida, ya es como la hija, quién se acuerda de ella.
A punto estuve de salirme del cine por no poder procesar el sufrimiento, mezclado con el impacto, la tensión, la rabia y la angustia. Pero conseguí llegar al final con la cabeza girada a un lado y con el propósito de decirle a la gente de alma sensible que no hace falta que vea esta peli.
Conclusión
Aún estoy traumatizada y no puedo saber lo que me durará, pero preferiría no haberla visto, igual que me pasó con Seven, por ejemplo, qué necesidad de esa violencia. Esto no se hace, Oliver Laxe. Mira que me caes bien y me pareces especial, pero te has pasado de la raya. No tiene piedad por tus personajes ni por el espectador.
Vivir sin reglas es una cosa, pero tirarse al abismo es otra diferente. Persiguen destinos para bailar, vivir en la itinerancia, e imaginamos que a sabiendas de que no están seguros.
No aman tanto la vida, o son algo simples, entonces. En su viaje parece que la naturaleza los acabará devorando, y cuando la naturaleza se sosiega, aparece la mano del hombre, por si te habías librado de esa selva. No hay escapatoria. ¿Es ese el mensaje de nuestro director? ¿Que estamos en este mundo entreteniéndonos cada uno en sus cosas, más o menos convencionales, para vivir ajenos al sufrimiento, a la realidad de la muerte?
Premios destacados
Sirat es una producción original de Movistar Plus+ y distribuida en España por Bteam Pictures. Es una de las películas preseleccionadas por España para la carrera de los Óscar y que ya cuenta con distribución en Estados Unidos. De hecho, finalmente fue la escogida para representar a España por delante de otros films como Sorda.
En la edición de los Oscar 2026, el film no pudo conseguir ninguna estatuilla de las que optaba: Mejor película internacional (finalmente ganó Valor sentimental) ni mejor sonido (el premio lo obtuvo la película Fórmula 1).
En el Festival Cineclub Bulevar Ávila ha sido la película que ha recibido una media de votos de los espectadores más alta obteniendo el I Premio del público del Cineclub, cuyos espectadores han querido reconocer la potencia sensorial de esta película.
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Tráiler de Sirat






























4 respuestas
Uuuuf menudo impacto! Una crítica fantástica
Te lo agradezco 😊
Me gusta tu crítica de la peli. Me la han recomendado y algo me dice que tampoco debería verla. Tu comentario al respecto me sirve, gracias.
Me alegro de que te guste la crítica y de que te sirva. Yo también habría agradecido que me advirtieran.
Un abrazo 🙂